A veces el mal persigue al guerrero de la luz, entonces, con tranquilidad, lo invita a entrar en su tienda… y pregunta al mal: “¿tú quieres herirme, o quieres usarme para herir a otros?”. El mal finge no oír. Dice que conoce las tinieblas del alma del guerrero. Hurga en heridas no cicatrizadas y clama venganza. Recuerda que conoce algunas artimañas y venenos sutiles que lo ayudarán a destruir a sus enemigos. El guerrero de la luz escucha. Si el mal se distrae, él hace que retome la conversación, y le pide detalles de todos sus proyectos. Después de oírlo todo, se levanta y se va. El mal ha hablado tanto, está tan cansado y tan vacío, que no tendrá fuerzas para acompañarlo.
Manual del guerrero de la luz.
Paulo Coelho.


No hay comentarios:
Publicar un comentario