sábado, 30 de junio de 2012

Madre Tierra

Madre nuestra que nos alimentas, nos cuidas nos das vida y muerte, nos entregas la libertad de pensamiento y acción. No puedo entregarte o prometerte mi vida, porque te pertenece, lo que puedo ofrecerte son mis acciones, mis pensamientos y sentimientos. Mi labor de cada día es para ti, para tus criaturas, para honrarte y armonizarme con tus ciclos y enseñar a los que lo pidan a estudiarte. Como cualquier hijo, he sido desobediente, rebelde, malagradecida, pero también he reconocido que sin ti no soy nada, que necesito todo de ti, y que como la madre humana que me diste, tú nunca descansas, cuando me voy a dormir, tú sigues trabajando, preparando todo para que al siguiente día nada me falte, me cobijas con un manto de estrellas, me das la visión de noche, sueños profeticos, y todo para que mi comunicación contigo sea mayor y mejor. Gracias Madre por alimentarme con plantas, con el sacrificio de otros hermanos, gracias por tu sangre que corre por mis venas, gracias por tu aliento que llena mis pulmones, gracias por las ilusiones que me regalas cuando te veo en los ojos de mis hermanos.

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